sábado, 26 de enero de 2019

Alcohólicos no tan anónimos

En la novela Los Hermanos Karamazov de Фёдор Михайлович Достоевский todos los personajes femeninos parecen estar orates, y los masculinos también. Pareciera sin embargo, que se les da una mayor profundidad a los personajes masculinos que pueda justificar su locura, mientras que los femeninos solo está disparatados por estar enamoradas de alguien.

Hay algo de verdad en ello, pero la novela lo lleva a un extremo. No la he terminado aún.
Sé distinguir al leer una novela mi propio estado mental. Por lo regular, las resoluciones de los personajes femeninos que sólo pueden ser tomadas por mentes fueras de sí son juzgadas por mí de acuerdo a mi propio estado. Me suele parecer perfectamente entendible que un personaje femenino haga disparates por amor cuando me siento igual. Por el contrario, cuando no me siento igual, o cuando como hoy, no estoy ni cerca, los personajes parecen solamente la creación irracional de un alcohólico, lo cual en parte es así.

No entiendo el deseo de ver a alguien ni el deseo de hacer por alguien tal o cual cosa con el carácter de “esclavitud eterna”, pero sé que en algún momento lo he sentido. No es hoy, ni ha sido estos días, ni ha sido las últimas semanas.

Desde que retomé la lectura de Los Hermanos Karamazov hace unas semanas, me parece que estoy leyendo un cuento de gente que necesita ser internada algún sanatorio mental.
No me pasó eso cuando leí Crimen y Castigo (una de mis novelas favoritas) y no me había pasado en mucho tiempo.

Escuché en audiolibro algunos capítulos de Las mil y una noches (1) y me parece también que los personajes actúan en demasía en base al puro deseo carnal.

Creo por tanto, que estoy en el estado idóneo para leer, escuchar y ver un montón de historias.
Debí regresar a los cuentos clásicos europeos hace más tiempo. Me he llevado una sorpresa al ver esta versión de El Flautista de Hamelín cuyo argumento conocía  muy vagamente sin saber que el final tomaba unos tintes obscuros y también bastante justos a mi criterio. En esta producción, los cuentos clásicos de Shelley Duvall subieron bastante la factura en comparación con la producción de otros cuentos. La actuación del actor que hace el personaje del Flautista es fenomenal.





Los cuentos clásicos europeos tenían la clave a problemas que me habían azotado durante los últimos meses.

Retomando a Los hermanos Karamazov. La obra de un artista siempre tiene una naturaleza intrínseca con su vida. Leyendo muy por encima la biografía de Достоевский se puede dar uno cuenta de que tan “autobiográfica” puede ser una novela.

Trato de pensar el porqué ha habido grandes escritores vinculados al alcoholismo. La pregunta que me asalta y que ha asaltado a más de uno es sí su obra hubiese sido la misma si no hubiesen sido afectados por la adicción/enfermedad o como se le quiera llamar tanto en el mundo políticamente correcto como en el que no lo es.

Edgar Allan Poe también era alcohólico y por ahí escuché que Juan Rulfo también aunque yo no soy muy fan de este último.

El alcoholismo como tal es una maldición, pero en el caso de estos grandes autores ¿lo fue en verdad? ¿Habrían sido capaces de crear personajes (2) con tal profundidad si su alma no hubiese estado tan herida como se puede ver en sus obras?

Bueno. Hay que considerar un par de cosas, entre ellas la famosa excepción a la regla. Un alcohólico, según Ayn  Rand, lo es  por mera neurosis o una incapacidad de aceptar la realidad tal cual es. Hay demasiados alcohólicos, de ello estoy segura, que son incapaces de crear nada. Es posible que los grandes escritores o artistas vinculados con el alcohol lo sean por excepción a la regla, o quizá no.

Tendré esa pregunta durante mucho tiempo. ¿Las obras de Poe, Rulfo y Dostoyevski, entre otros, habrían existido si no hubiesen sido alcohólicos?

La otra pregunta que me ronda en la cabeza es si en realidad hay más hombres que mujeres que padecen de dicha “neurosis” (3). Pareciera que la proporción de escritores alcohólicos entre hombres y mujeres es de 10 a 1 sino es que menor, aunque podría tratarse de la misma situación de siempre: los caso de mujeres no son tan conocidos.

Espero continuar con lo que creo ya son los últimos capítulos de Los hermanos Karamazov sin seguir pasando el juicio eterno “esta mujer es idiota” o bien, lo otro, el autor es idiota en lo que tratarse de conocer a las mujeres se refiere, aunque sé que en otro estado mental me parecería que los personajes actúan de acuerdo a lo que sienten para darle algo de sentido a sus vidas y por ello se lanzan a cometer un sinnúmero de estupideces. Estupideces. Recientemente terminé “El nombre del viento” y también me parecía que el personaje enamorado cometía estupideces y en ese caso, era un hombre. No puedo identificarme ni un milímetro en estos momentos con la irracionalidad de los actos de los personajes cometidos “por amor”. Me parece todo aquello mucho más ficticio que un flautista capaz de terminar con toda la peste de la Edad Media tocando en la flauta algunas 3 notas (y no muy bien).

Tiene para mí mucho más sentido en este momento que exista un hombre convertido de la cintura para bajo en mármol  por una reina/bruja en Las mil y una noches (4) que el que una mujer decida perdonar a un hombre que la dejó para casarse con otra y cinco años después regrese con ella al enviudar porque ella ahora es ligeramente rica y ella todavía decida que tiene demasiado sentido común perdonarlo (5).

La depresión del padre al perder a su hijo en Dédalo e Ícaro me parece mucho, pero muchísimo más creíble que el de un par de mujeres peleándose por un hombre que ni siquiera ninguna de las dos quiere, no obstante, las dos historias son igual de reales, solo que particularmente en estos momentos, el simbolismo de los cuentos clásicos y los mitos parece darme mejores respuestas a los problemas cotidianos, que las vulgares realidades de las que somos presa de sentir y hacer los humanos en estados emocionales exaltados.

Debí volver a los cuentos clásicos hace mucho. Quizá no debí haberlos dejado nunca.


1) Sherezada narra la historia del Pescador y del Genio en la noche 5, creo. La historia no termina con el pescador lanzando al genio en la botella al mar como se hace creer en algunas versiones que sólo incluyen el relato corto, sino que se complica y entreteje con otras historias, de manera que el relato termina de una forma muy distinta, parecido a la vida real.

2)Personajes masculinos. Los autores alcohólicos crean personajes masculinos con mucha profundidad y a los femeninos se limitan a crearlos como seres etéreos presas el cien por ciento del tiempo de sus pasiones y de amor. Edgar Allan Poe no pasaba de hablar de las mujeres como “seres bellos” y se veía que era algo que había contemplado…desde lejos. Estoy cien por ciento segura que el autor de Las mil y una noches era hombre.  Sherezada no deja de ser más que el Netflix del sultán. La única diferencia entre Sherezada y las otras mujeres que mataba era que esta última lo entretenía por más tiempo.

3) Bendita neurosis después de todo. El cuento de El pozo y el péndulo y la novela Crimen y castigo son, al parecer, producto de dicha “falta de aceptación de la realidad.”

4) Simbolizando el hombre que siente privado de su masculinidad y/o virilidad cuando una mujer le pone el cuerno. Parece el argumento entero de todas Las mil y una noches.

5) Desde luego que la cosa no termina ahí, pero el simple hecho de que el personaje lo haya considerado, aunque sea por un minuto, confirma la irracionalidad a la que me refiero. El problema con Dostoyevski es que parece estacionar a sus personajes femeninos en esa irracionalidad, les cambia nada más el objeto (hombre) que se los produce.

jueves, 24 de enero de 2019

El adulto llorón verdadero: Contra lo políticamente correcto

No. No lo pensé hoy. El tema me ha estado rondando en la cabeza desde hace semanas o podría ser que incluso meses. Veo una cierta tendencia en la gente y quiero pensar que es natural, aunque en realidad es producto de una manipulación masiva que no tiene el un objetivo benigno sino que va con los intereses de algunos.

Hay al parecer una creciente campaña contra lo "políticamente correcto" que esconde otras intenciones que la mayoría parece no ver.

Aparentemente, esta campaña pretende que la gente deje de ofenderse por cualquier cosa o que bien, como vi por ahí, deje de ser "un niño llorón" ante todo lo que se diga que no le agrade.

No obstante, peor que el niño llorón que al parecer "hay que dejarlo para ver cuando se cansa de llorar" (frase que le escuché a un youtuber al cual no volveré a ver nunca por convertirse en un imbécil pasa recados en lugar de abstenerse a su pequeño lugar en el mundo que es un mero entretenimiento mediocre) hay un adulto (en realidad, varios adultos) que braman como cabritos antes de ser sacrificados para que no les pase precisamente eso: el sacrificio de su cabeza al dejar de representar lo que en realidad no les interesa pero que tienen que fingir que sí.

Mucha gente quejándose de la creciente tendencia a ser "políticamente correcto" cuando detrás de ella al menos existe la intención de respetar a otros, pero parece que se quiere ir al otro extremo tratando ahora de que cualquiera tolere toda clase de insultos sin "ofenderse, porque eres un maricón si te ofendes por el creciente abuso psicológico al que se te somete."

¿Qué hay detrás, pues, de la campaña creciente contra lo políticamente correcto? Un montón de gente en las alturas, asustadas por si se les llega a descubrir un que otro comentario (o como es uno de los casos que tengo un mente, demasiados, muchísimos comentarios misóginos, xenófobos y racistas) se les sacrificará como a los cabritos de los que ya he hablado, si su verdadera personalidad sale a la luz.

Ojo que no hablo de cualquier persona o cualquier comediante. Y no, no es lo mismo un chiste generalizado por un estereotipo, que los constantes insultos y pisoteos.

No puedes criticar a Donald Trump por sus comentarios y al mismo tiempo quejarte de que la gente "ya no aguanta nada". 

Se comenta del caso del comediante o no sé muy bien qué es (honestamente, tampoco sé ni quién y no me apetece buscarlo) que se quejó de estereotipo de Apu de los Simpsons.  No me parece que su queja sea para retirar el personaje de la serie, pero tampoco me parece que se le tenga que crucificar al hombre por dar su opinión o bien hacer un documental sobre ello. Se han hecho documentales de cosas peores. Tampoco me parece permisivo el juzgarlo constantemente porque se ofenda por ello. Nadie puede dictarle a otra persona que le ofenda y que no le ofenda. Detrás de eso está lo que llamo respeto. Dirigiéndote a las masas, es imposible complacer a todo el mundo con lo que digas, sin embargo, si te diriges a un familiar o amigo cercano, en cierto punto, debes desarrollar una sensibilidad para hacer lo posible por no ofenderlo, simplemente por el hecho de que respetas a la persona.

La comediante Amy Schumer (no de mis favoritas, ni de cerca) en alguna ocasión hizo un chiste diciendo que "nadie trabaja las 24 horas, excepto un mexicano." El chiste no me pareció a mi en lo particular ofensivo en sí, pero no faltó gente que se ofendiera. La comediante simpletemente pidió una disculpa y ya en lugar de soltar una letanía y decir "que jotos los mexicanos que no aguantan nada", etcétera.

La cantidad de comediante que hacen chistes sobre la gente con sobrepeso, teniendo sobrepeso ellos mismos también es incalculable. La gente con sobrepeso puede ofenderse, pero rara vez se le crucifica a una persona por hacer un chiste de ello.

No creo ni que a los Simpsons se les deba condenar por usar estereotipos ni tampoco insultar a alguien que se ofenda por el estereotipo de Apu. Los Simpsons han estado transmitiendo durante años y dudo mucho que durante esos 30 años no haya habido otra persona ofendida por el mismo estereotipo. 

No. No es ni una cosa ni la otra, no es si la gente se ofende o no se ofende. El problema que hay detrás de todo este es "quién lo dice". 

Digo esto, porque detrás de toda la campaña contra "los que se ofenden fácilmente", hay en realidad gente que puede ser sacrificada más fácilmente aún si se les descubre una cosa u otra.

Donald Trump puede decir cualquier barbaridad, pero va con la imagen que porta, no se contradice. Es un misógino racista y gran parte de las personas en Estados Unidos también lo son, no hay novedad en ello, como lo son también en México (México es de los países más secretamente racistas por excelencia).

Pero ¿qué pasaría si ocurriese lo contrario? Imaginemos pues a alguien como Martin Luther King Jr. y que se le descubrieran trapos sucios que fueran contra su imagen de gran activista a favor de los derechos civiles. Imaginemos a un Martin Luther King Jr. que a puerta cerrada fuera clasista y misógino. La incongruencia haría que por más poderosa que fuera su imagen, la gran élite misma a la que perteneciese, lo sacrificaría.

Otro ejemplo es la Madre Teresa de Calcuta. Hay un libro (hasta donde sé, quizá más), un documental (también puede que más), etcétera, que nos dicen lo doble cara e hipócrita que era esta mujer, aunque no han sido muy extendidos. Es fácil saber si alguien sabe quién era en realidad la Madre Teresa de Calcuta. Pregunten de manera aleatoria a cualquiera si saben quién era y dirán que era una santa y buena mujer, después pregunten si saben lo que hacía que le daba tal reputación y pocas personas saben explicarlo; una que otra, ligeramente acertada te dirá que cuidaba a los enfermos. Sí, pero ¿cómo cuidaba de ellos? ¿Tenía altos conocimientos de enfermería? ¿Hay un título de ella que además de "madre" la llame "médico"? Lo dudo. Ah, ya, rezaba por los enfermos, así los cuidaba. Un chiste que se cuenta sólo y mucho mejor que el de Amy Schumer. 

Las personas que buscan puestos políticos importantes, o que ya los tienen, si tienen al menos dos dedos de frente (porque vaya que en la política puede haberlos con menos) y desea jugar del lado "de los buenos" le dará al pueblo los típicos discursos de igualdad, generosidad, etcétera. No obstante, supongamos que en época de redes sociales una persona o varias de esta clase han portado una máscara dejando su verdadero ser a flote (su "Madre Teresa de Calcuta verdadera") y esa máscara esta a punto de hacerse pedazos. 
Al final no importará que tan alto estés en la esfera, sino el poder y sobre todo la credibilidad que ejerzas sobre la gente. Un comediante o una persona del medio del entretenimiento no necesita mucha credibilidad que digamos, por lo tanto, sus comentarios, sean o no políticamente correctos, pueden no trascender tanto (por eso los Simpsons pueden ser disculpados, aunque no haya en sí nada de qué disculparse) pero en el caso de un político sí, al menos hasta cierto punto (ya cuando se tornan en dictadores, pueden darse el lujo de pasarse la credibilidad por el arco del triunfo sin problema alguno). 

Digamos entonces que hay gente por ahí preparándose el terreno para que no se les crucifique si se les descubren una cosa o dos. Por decirlo de otro modo, hay gente que necesita que se le pase por alto su incongruencia (por no decir hipocresía). Gente que ha ido por encima de chistes políticamente incorrectos, sino que ha insultado y faltado al respeto mucho peor que lo que haya hecho cualquier comediante, y sólo prepara el terreno para que se les tolere por si los descubren. 

Ha habido muchos casos en la historia sobre la censura cuando se trata de un personaje histórico. Si el personaje, en su vida personal, tiene una cierta idiosincrasia que contradice su imagen pública, la información es censurada. Los mismos Simpsons hicieron un capítulo de ello. 

Sea como sea, veamos otro caso sobre como el odio generalizado de las masas y la pérdida de credibilidad puede tumbar a cualquiera sin importar lo alto que este en la mentada esfera: Kevin Spacey.

En realidad, a nadie en Hollywood le importa si violó gente o no, lo que les importa es que no tenga credibilidad y que haya generado tanto odio. De estar en la cima, el odio colectivo lo colocó en una orilla de desprecio. El mismo caso es el de productor ese que ya ni ganas tengo de googlear su nombre. A nadie en Hollywood le importa lo que hizo, lo que importa es que el vato ya está súper quemado. 

Y ese es el resumen de la entrada. No importa lo que en realidad hagas y si eres una porquería de persona a la que le puedo poner varios adjetivos. Lo único que importa es que "no te quemes" o que tu imagen no sea incongruente con lo que quieres mostrar que eres...para que voten por ti (vamos pues, no se necesita llegar a tanto, en México pásales a todos un billete de $500 pesos y no pasa nada con que no seas muy políticamente correcto que digamos). Para no correr ese peligro entonces, la gente que se ofende por algo es ahora "un niño llorón." Hay algo peor, adultos llorones esperando que no los crucifiquen y que puedan seguir escalando en la clase política, y que de paso se les perdonen su clasismo, racismo y altas tendencias misóginas secretas. Eso es lo que prepara el terreno contra lo políticamente correcto. 

En el Met les importa en realidad un comino que James Levine haya violado a quien sea...lo que le afectó fue que la gente se enterara de ello (no recordaba el nombre del director de orquesta, pero sólo tuve que escribir en google "met director abuso" y apareció el nombre de inmediato, compruébenlo si no me creen). 

Esa es la historia. "Que nadie se entere, pero que si se enteran que no pase nada por si dije alguna cosa o dos (o tres o cuatro, o todos los putos días un chingo), porque la tendencia a lo políticamente correcto, que tiene como finalidad el respeto a fin de cuentas, está mal."

Hay mucho más que sólo la limpieza de chistes y de una tendencia hacia lo políticamente correcto que se tiene que hacer para que haya un verdadero respeto, eso lo entiendo, pero no creo que andar diciendo que "ahora la gente se ofende por todo" cuando hay demasiadas cosas que ofenden en verdad, y así crear una tendencia para que la gente se calle cuando algo le duela porque "no vaya ser que se ofendan si me ofendo" sea el camino. Está por mucho lejos de serlo.

Esa estupidez es una estrategia para evitar que algunos sean sacrificados, a ver si ya lo vamos entendiendo.
 

sábado, 6 de octubre de 2018

La última entrada

Es la última entrada de mi blog.
Cuando mi libertad de tener una vida normal, una vida como la de cualquier otra persona, que no sea invadida por cualquier intruso, cuando la persona que la invade está por encima de lo que sea que yo pueda hacer, entonces he decidido aquí terminar con mi vida.
Mis conversaciones son escuchadas si tengo cualquier dispositivo encendido, ya sea el celular, ya sea la computadora. No puedo usar un teléfono como cualquier otra persona y tener privacidad.
Lo que estoy contando suena demasiado fantástico pero es la realidad. Estoy casi segura que no es una persona, es un grupo de personas que me tienen sujeta a un acoso psicológico en redes. Alguna vez cometí lo que al parecer fue un grave error: decir la verdad. Y no solo dije la verdad, al parecer simples opiniones desataron la ira de demasiada gente. Ni siquiera me parecía que lo que yo decía estuviese tan fuera de lugar, pero al parecer así fue. Mi sola existencia molesta a ciertas personas, al grado de haber sido sometida a espionajes insospechados. Pareciera que no puedo librarme de ello. Haga lo que haga, eso estará ahí.
En Monterrey, de la desesperación, llegué a tirar mi celular al agua. Mi celular en Austin también está hackeado. No pude tener paz ni un sólo segundo desde que tomé la decisión de venirme para acá. Quería que me dejaran sola y tranquila pero no pudieron hacerlo. Nadie va a creerme. Van a diagnosticarme de un sin fin de cosas antes de creer que estoy siendo víctima de un grave caso de abuso y espionaje. Les diré una cosa: tendré un cierto grado de locura, pero no me inventaría algo así. Desde saber que nadie cree lo que estoy contando, y saber que por esto nunca seré libre, he optado por dejar de vivir así. Dejo este último escrito como constancia, no sirve de nada, son quizá mis patadas de ahogado, el último respiro antes del final que avecina. No he sido la mejor persona del mundo, pero no merecía las cosas que me han pasado.
No puedo vivir en mundo así. Me despido de mis amigos y familiares de este modo. Ha terminado. Que lo que venga me de la libertad.